Era una soleada mañana, iba caminando por el mercadillo de segunda mano, cuando decidí comprarme un libro: Jefes mal programados.
Un libro editado en 1972 por Deusto.

El libro, ya estaba magullado y al llegar a casa, como si fuese un encarte, cayeron un par de una revista.
En una pone “PV MARKETING”, y en otra veo al señor Gregorio M. Jiménez Morales  (Técnico Publicitario), todo setentero, con su carta abierta a un vendedor desconocido

Carta abierta a un vendedor desconocido

Carta abierta a un vendedor desconocido, por Gregorio M. Jiménez Morales

Soy un gran aficionado a textos del siglo pasado sobre publicidad y marketing, este artículo ronda los 50 años.
Cuando te despisto, y mi ego milenial piensa que antes el marketing se pensaba solo con granito y cincel.

Es verdad, eran otros tiempos con otras herramientas, pero ya se reflexionaba sobre dilemas, que quizás hoy no se hayan resuelto.
Te dejo mis textos subrayados:

“Me parece que estás perdiendo terreno en favor de la técnica.
Y esto porque has reaccionado violentamente ante ella, te has sublevado. Y la máquina puede contigo. Te domina.”

¿Los comerciales reaccionan normalmente de manera violenta ante la tecnología? ¿Es cierto que cuanto más te resistas ante los avances tecnológicos, peor se pone la situación?

“Te domina. Te dice cómo, donde y cuándo debes actuar. Te pide cuentas y te exige más y más.”

¿Cómo ve un comercial a día de hoy un CRM (por ejemplo)?
¿Es sólo una herramienta de control en donde pierde el monopolio de la información?

“Las previsiones, las estadísticas, los controles, el reloj de tu 600 …Todas esas cosas que te molestan están pensadas, dicen, además de para el beneficio de tu empresa, para tu propio beneficio. Porque para un vendedor producir y, por tanto, rendir más, es ganar más.”

¿Cuantos vendedores pueden considerar estas afirmaciones como ciertas?
¿Cuántos comerciales que conocen las herramientas tecnológicas están de acuerdo?

“Lo peligroso es lo mal que estás asimilando el cambio. Perdóname otra vez: no he podido evitar el pensamiento, cuando asisto a alguna reunión de vendedores, de sentirme brujo en medio de un pueblo fetichista y desconfiado que esperaba de nosotros y de lo que representábamos -la publicidad-, que conjurásemos los elementos augurando ventas”

¿Podemos aplicarlos a una reunión actual de marketing con ventas?

“(…) el producto sale del hombre y va destinado al hombre. Es decir, os olvidáis del principio y fin natural de las cosas.
Me gustaría que fueses capaz de darte un poco de confianza como persona pensando que hoy, a pesar de todo, sigues siendo tan imprescindible como hace miles años.

Te deseo un feliz día.”

Nada que añadir, mejor en todo caso, leerse el artículo completo del Sr. Gregorio.